domingo, 14 de junio de 2009

Viaje al Páramo de La Lora


La carretera comarcal BU-V-6222 quedaba atrás y ahora las llantas del pequeño Renault que había alquilado en Miranda rodaban la tierra de un camino de montaña. Había cruzado La Bureba con sus campos de girasoles, el solitario Páramo de Masa, y accedí el Páramo de La Lora por la carretera nacional N-623 de Burgos-Santander. Me era difícil creer que tal camino de tierra me condujera a algún pueblo, pero de repente ante mi se alzó San Andrés de Montearados y yo pensaba que esto era un cuento. Una anciana me explicó el camino a Ceniceros pero tras cruzar una hoz angosta cuyas paredes casi raspaban los lados del coche, llegué a Moradillo del Castillo. Por fin encontré a la villa de Ceniceros que hoy es un despoblado. Sus ruinas yacen sobre un precipicio con vistas a Hoyos del Tozo.

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