domingo, 14 de junio de 2009

Introducción



Tras los años he mantenido un asiduo interés en las raíces de este nombre que denomina el linaje paterno de mis antepasados. Fue mi padre D. Francisco Ceniceros Pérez, natural de la villa de Nadadores del estado norteño de Coahuila en México, de quien heredé la ambición por averiguar el orígen de las cosas. Y este interés ha aumentado más a través los años aunque sea sólo por la insólita etimología que nos ofrece nuestro nombre: Ceniceros. En cuantas ocasiónes, sea en las Californias o en Alemania tal vez, no nos hemos encontrado en una fiesta interesante con un público quasi culto, y tras contestar la pregunta por nuestro apellido, no nos han fatigado con el espabilado comentario, “¿Ceniceros, oh, that means ashtray, right?” (o en alemán “Ceniceros, das heißt doch Aschenbecher, oder?). Y es que hay muchos extranjeros que ya hablan bien nuestro idioma.  En el norte de Baja California, de donde proviene mi familia, a pocos les sonará raro este nombre. Es un fenómeno que nos plaga posiblemente ya desde nuestra infancia sobretodo a los Ceniceros del otro lado de la frontera. A todos ustedes que se sienten bien entendidos por esta anécdota, a ustedes vale este artículo.

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