Me toca explicar ahora la discrepancia de la s final en Ceniceros contra la ausencia de este consonante en el topónimo ribereño Cenicero (sin s). Como somos minuciosos falta contestar la duda, si nuestro apellido termina en s, y el nombre del lugar de su supuesto orígen la carece, ¿como puede provenir de ahí o por qué la diferencia en la grafía? ¿No podría ser la adición de la s a nuestro topónimo Cenicero, para formar el apellido, un intento (en el Latín corrompido del medievo) de formar el caso genitivo? Por ejemplo un Diego a quien se le decía de Cenicero ¿no se le terminaba por llamar Diego Ceniceros?
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