domingo, 14 de junio de 2009

Tipos de Nombres

Se dice que el uso del apellido surgió en Roma en las clases altas para distinguir a las personas y diferenciarlas de otras. Se usaban el Praenomen, el nombre propio de la persona, el Nomen Gentilicium, el apelativo del clan, el Cognomen que distinguía el linaje y corresponde a nuestros apellidos; y el Agnomen, un apodo que calificaba a la persona por sus idosincrasias o ciertas particularidades de su fisionomía. Los apellidos han cumplido una funcionalidad lógica. Se trataba de distinguir a personas para identificación propia, arreglar pleitos de herencia, o asegurar la continuidad de ciertos oficios. Cuanto más ilustre el portador de cierto nombre, más la influencia que emitía a los demás. El nombre de pila de una persona también era hereditario, fenómeno bien constatado por la cantidad de Sanchos, Fernandos, y Alfonsos que abundaban en la Península Ibérica. En la Antigüedad y la Edad Media era tradicional que un hijo siguiese las huellas de su padre heredando su oficio. Así a Pedro el hijo de Pedro el carpintero se le terminaba por llamar Pedro Carpintero tal que el aspecto hereditario de los oficios se transfería al nombre de esa ocupación que así se hacía también hereditario. Como los oficios eran hereditarios, la denominación de esos oficios también se hizo hereditaria como nombre. Este tipo de apellido se conoce como apellidos procedentes de oficios, cargos o títulos.

En un principio los apellidos eran común sólo en las clases altas y siendo España una sociedad patriarcal, a los hijos de padres nobles se les decía “hijos de (nombre del padre)” que en el romance ibérico se formaba añadiendo los sufijos -az, ez-, iz, oz, o -uz al nombre del padre. Así a Pedro hijo de Sancho se le llamaba Pedro Sanchez. A éste tipo de apellido se le dice patronímico.


La constumbre de apellidarse con el nombre del lugar de procedencia es muy antigua como es el caso de Thales de Mileto (640 AC) o Demócrito de Abderea (460 AC). Un caso legendario de la historia castellana es Rodrigo Díaz de Vivar: Rodrigo el hijo de Diego de la aldea de Vivar (Burgos). A este tercer tipo de apellido le llamamos toponímico, palabra derivada del griego “topos”, lugar. En esta categoría se distinguen toponímicos menores, nombres que denominan procedencia de algún accidente de la geografía como del Monte, del Río, de la Puente, y topnímicos mayores, aquellos que aluden a procedencia de poblaciones, comarcas, países como de León, de Castilla, de Francia, etc. El nombre Ceniceros cae en esta categoría. Tal fenómeno no conlleva necesariamente nobleza.

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