En el castellano el sufijo –ero adherido a un sustantivo denomina el hacedor o conductor de tal cosa. Así el torero no hace toros sino los maneja o conduce (a lo menos casi siempre). El molinero no necesariamente hace molinos sino los maneja para moler el grano. Pero el panadero y el zapatero si son los hacedores de la cosa que denomina su nombre. Entonces si el torero es el que torea toros, panadero el que hace pan, molinero el que maneja el molino para moler el grano, y cosechero el que recoge la cosecha, ¿por qué ceniceros (o cenicero) ha terminado en nuestros dias por denominar el pequeño traste donde el fumador deposita la ceniza de su tabaco? Evidentemente se trata aquí de una burlóna vuelta desdichosa del romance ibérico ya que el nombre cenicero (como topónimo) se cita por primiera vez, según mi búsqueda diletante me ha permitido saber, ya en el siglo VIII cuando, claro está, aun no se fumaba el tabaco en la Península Ibérica.
domingo, 14 de junio de 2009
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